costumbres de vivir en italia

10 costumbres que adopté desde que vivo en Italia

Vivo en Sorrento desde el 2018 y, aunque al principio pensé que solo estaba cambiando de país, con el tiempo entendí que también estaba cambiando hábitos, rutinas y formas de vivir.

Italy no solo se disfruta viajando: se aprende viviéndola. Estas son algunas de las costumbres que adopté sin darme cuenta. Hoy, después de tantos años, ya forman parte de mi día a día y ya no sabría vivir de otra manera.

1. No compro marcas, compro calidad

En Italia aprendí que la marca importa poco si el producto es bueno. Acá se valora muchísimo saber qué estás consumiendo, de dónde viene y cómo está hecho. La calidad es fundamental al elegir lo que uno compra tanto en materia tanto gastronómica como textil, electrodomésticos, etc.


El famoso “made in Italy” no es solo una etiqueta: es sinónimo de conocimiento, tradición y calidad real. Buscar productos que sabes de donde vienen y su origen te garantiza empezar a ser consciente del consumo, especialmente en materia de alimentos.

2. Camino a todos lados y casi no uso transporte público

Puede sonar raro, pero en muchos casos se llega más rápido caminando. Eso es porque el transporte publico no funciona muy bien en la zona. A veces se tarda más en esperar en una parada de colectivo a que venga el bus a caminar un par de cuadras. Como si fuera poco, hay zonas a las que no llega ningún tipo de transporte publico, así que te ves obligado a ir a pie.


A muchos les pasa lo mismo y moverse a pie es parte del ritmo diario. Además, caminar es una excusa perfecta para mirar vitrinas, cruzarte con conocidos y frenar cinco minutos a charlar.

3. Casi no tomo café ni bebidas para llevar

El take away no es una costumbre italiana. No estan acostumbrados a caminar por la calle con vasos. Ellos se sientan a tomar sus bebidas.
Ademas, si un lugar vende café para llevar, probablemente te den un vasito mini que no es a lo que estamos acostumbrados en otros países.

Así que es una costumbre que deje de hacer y debo decir la verdad: cuántos euros que me ahorro en el día a día!

4. No uso delivery casi nunca

Acá en Sorrento no hay muchas aplicaciones de delivery y no funcionan tanto como en otros países Hay negocios que ofrecen el servicio con un costo adicional.


Lo normal es salir a buscar las cosas, ya sea caminando o en moto. Al principio cuesta, pero después entendés que también es parte del estilo de vida. El contacto humano, salir, elegir y hablar con quien te vende.

5. Como frutas y verduras de estación y del lugar

No todo está disponible todo el año, y eso está bien. Comer de estación significa mejor sabor, mejor precio y mejor calidad.

Además, te obliga a adaptarte a lo que hay, algo que cambia bastante la relación con la comida. Es buenísimo esperar que sea determinado mes para volver a cocinar ese plato particular o ir a un restaurante especifico que lo ofrece.

6. Tomo espresso en la barra del bar, al paso

El café es in ritual muy italiano que se toma rápido, intenso y breve.
Entrás, lo tomás en el banco, pagás y te vas. Es un momento corto, pero muy significativo dentro del día italiano.

7. Desayuno dulce porque no hay muchas opciones saladas

El desayuno italiano es dulce. En todos los bares vas a encontrar cornetto, galletitas, tortas y pocas p nulas opciones saladas. Conseguir paltas no siempre es fácil y mucho menos barato 🥑, así que terminé adaptándome, aunque a veces las extrañe.

8. Le doy más importancia a lo simple

Una charla corta, un café compartido, una linda vista. No hacen falta grandes planes ni estímulos constantes. En Italia aprendí que lo simple también puede ser suficiente.El “dolce far niente” es real, o al menos acá en Sorrento.

9. Ceno más temprano desde que vivo en Sorrento

A eso de las 8 de la noche ya estoy cenando. No es una regla estricta, pero sí una costumbre muy extendida. Comer más temprano cambia el ritmo del día y también la forma en la que el cuerpo descansa. Ya no podría volver atrás y cenar a las 22 como solemos hacer en Argentina.

10. Compro en distintos lugares, no en un solo supermercado

La fruta en la verdulería, el queso en el caseficio, el pan en la panadería, la pasta donde saben hacerla bien.
Comprar así lleva más tiempo, pero la calidad se nota muchísimo. El supermercado existe, pero no siempre es la mejor opción. Como si fuera poco, los precios suelen ser un poco mas reducidos si vas a comprar en los linares específicos.

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